Este relato es publicado bajo la autoría de Sara Rodado, componente del equipo de la serie. Esta es su visión particular de Kishar y de los personajes de la serie sacada de los ensayos con Manu Franco, conversaciones con sus compañeros actores y/o su propia imaginación. Que disfrutéis.

 

el bruto1

 

Jaroy estaba registrando los cadáveres. Por un momento le pareció dar con bolsillos y bultos vacíos. Tiró un par de veces la mochila del rubio al suelo, zarandeó a los muertos, rabioso, y a uno de ellos le rompió en dos un pantalón grueso.

La lata apareció en uno de esos bolsillos que ya había registrado. Era profundo, la primera vez a penas palpo la superficie.

Jaroy no tenía paciencia. Era un animal. Aquellos tres que habían robado su lata de comida habían juzgado que por su apariencia no correría muy rápido. Desde luego él no era el más veloz y tampoco el más inteligente, pero estaba acostumbrado a ver como una pauta se repetía siempre con quienes se encontraba. Todos aquellos que huían de él dejaban de correr al poco tiempo, pensaban que aquel no les podría alcanzar y que le oirían venir. La primera regla de supervivencia en el tercer plano debería de ser, no enfades a un bruto al que no vayas a matar, pero no había tal regla, solo conflictos absurdos y muerte.

Cuando se echó la noche aquellos tres estaban despreocupados, ignorantes, olvidadizos. Se encaraban unos con otros por la cotizada lata de comida. Parecía ser que uno era más temido y a ese pasó a pertenecer. Escucharon entonces un jadeo, como de un animal grande, pero como en Kishar no hay demasiados animales no sabían decir si habían topado con un oso. Uno de ellos mencionó la palabra Ganner, otro le golpeó y en su idioma afirmó que era una leyende. El jadeo se hizo más fuerte y tenso convirtiéndose en gruñidos esforzados.

Cuando en medio del bosque hicieron aparición llamaradas, humo y aire inflamado, pudieron ver la figura de Jaroy, corriendo alterado hacia ellos, más veloz de lo que cabría esperar, y como una mole les golpeó con ramas encendidas. El fuego les rodeaba por entero, se quedaron paralizados, ni siquiera intentaron huir, de modo que él cayó letal sobre los tres.

Jaroy había recuperado su lata pero ahora el bosque estaba en llamas y él en medio de la gran hoguera. Muy propio de un bruto. Era de esas personas que no sabías porque seguía con vida, quizás por azar o destino, pero sin duda no por destreza.

Emergió del incendio derribando algunos árboles a modo de momentáneos cortafuegos. Se quemó por varios sitios. Algo sin importancia, pero que dejaría marca. En una de estas ocasiones perdió la lata y para recuperarla metió la mano desnuda en brasas.

Consiguió huir cada vez más sofocado por la carrera y el humo y se desplomó lejos del peligro con la lata bien escondida entre sus apretadas zarpas.

 

La luz tintineaba entre las hojas. Ya no sentía el tacto de la tierra bajo su gran espalda. El olor de su carne quemada terminó de despertarle. Otros olores delataban que no estaba solo. No sabía cuánto pasó inconsciente, pero algo no marchaba bien. Estaba en movimiento. Una invisible caravana le transportaba a él y a otros cuantos.

2 respuesta de momento.

  1. Lorena dice:

    I actually found this more enatretining than James Joyce.

  2. How clean and lovely everywhere looks! and no way I would walk away without getting at least a couple of those beautiful cups and bowls :) ~~

Deja un comentario


Sponsors

  • Wizardcon Madrid
  • Pulse aquí si quiere saber como publicitarse en este sitio.
  • Pulse aquí si quiere saber como publicitarse en este sitio.
  • Pulse aquí si quiere saber como publicitarse en este sitio.